Metas y acciones: NDC y NBSAP
Es el conjunto de acciones para reducir emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) o aumentar su captura. Cabe mencionar que la NDC 3.0 establece que la mitigación en el campo debe mejorar los medios de vida del campesinado, no solo las métricas de carbono.
A partir de lo anterior, establece 4 grandes metas independientes que en conjunto forman el compromiso del país:
Colombia ratifica su compromiso de alcanzar cero emisiones netas en 2050.
Esta meta está respaldada por un presupuesto nacional de carbono, que define cuánto puede emitir el país sin exceder sus compromisos climáticos.
Implicación territorial: Las decisiones de infraestructura, transporte, energía y ordenamiento deben alinearse con esta trayectoria.
| Objetivo y descripción | NDC 2.0[a1] | NDC 3.0 |
|---|---|---|
| Objetivo y descripción | Colombia reducirá las emisiones por deforestación equivalente a disminuir la tasa de deforestación a 50,000 ha/año en 2030. | Colombia reducirá las emisiones por deforestación equivalente a disminuir la tasa de deforestación entre 37.500 y 49.999 ha/año a nivel nacional en 2035. |
El carbono negro es un contaminante climático de vida corta producido por la quema de diésel, quemas abiertas, cocción con biomasa y algunos procesos industriales. Colombia reafirma su compromiso de avanzar en la mitigación de este contaminante, reconociendo tanto su impacto en el cambio climático como en la calidad del aire y la salud pública.
El país estableció como objetivo reducir las emisiones de Carbono Negro entre 6.130 y 8.873 toneladas al año 2035 (línea base 2014).
Implicación territorial: Proponer acciones encaminadas al control de quemas, modernización del transporte, gestión de residuos, control de fuentes industriales.
Colombia reconoce que detener la deforestación es indispensable para cumplir sus metas climáticas, ya que conservar y restaurar los bosques permite aumentar la captura de carbono, proteger la biodiversidad, garantizar la seguridad hídrica y fortalecer el bienestar de las comunidades rurales que dependen de estos ecosistemas. Implicación territorial: Impulsar acciones alrededor del control de la expansión agropecuaria ilegal, el ordenamiento responsable del suelo, la generación de incentivos para la producción sostenible y la coordinación efectiva con las autoridades ambientales, integrando estos elementos en la planificación y gestión territorial.
¿Cómo lograr estas metas?
- Reconversión productiva y agropecuaria hacia modelos sostenibles y climáticamente inteligentes
- Desarrollo de ciudades y territorios resilientes con infraestructura y servicios más sostenibles
- Descarbonización progresiva de energía y transporte
- Transición industrial hacia mayor eficiencia y competitividad baja en carbono
- Fortalecimiento de la gobernanza ambiental para frenar la deforestación y promover la economía circular.
Colombia se propuso como objetivo a largo plazo reducir el riesgo y los impactos socioeconómicos asociados a la variabilidad y al cambio climático.
- Gestionar el conocimiento climático (información, datos, escenarios).
- Incorporar la adaptación en la planificación (PDD, POT, planes sectoriales).
- Transformar el desarrollo para hacerlo resiliente, no solo reaccionar ante emergencias.
- Biodiversidad y servicios ecosistémicos: Proteger y restaurar ecosistemas estratégicos (bosques, páramos, manglares) para asegurar regulación hídrica, control de inundaciones y conectividad ecológica, integrando la Adaptación basada en Ecosistemas en los instrumentos de ordenamiento territorial.
- Recursos hídricos: Reducir el riesgo de desabastecimiento urbano y rural mediante gestión integral de cuencas, eficiencia en acueductos y priorización de inversiones en territorios con mayor vulnerabilidad hídrica
- Seguridad alimentaria y producción agropecuaria: Fortalecer sistemas productivos con prácticas climáticamente inteligentes, servicios agroclimáticos y apoyo a agricultura campesina, familiar y étnica, garantizando medios de vida y estabilidad en la producción de alimentos.
- Salud humana: Preparar el sistema de salud para responder a olas de calor, enfermedades transmitidas por vectores y eventos extremos, con vigilancia temprana y enfoque en población vulnerable.
- Infraestructura: Incorporar análisis de riesgo climático en la planificación, diseño y operación de proyectos de transporte, energía, agua y saneamiento para asegurar continuidad de servicios esenciales.
- Gestión del riesgo de desastres: Reducir exposición y vulnerabilidad frente a inundaciones, sequías, deslizamientos y otros eventos extremos para evitar pérdidas humanas y económicas.
- Patrimonio cultural: Incluir el patrimonio material e inmaterial en la gestión del riesgo climático, trabajando con comunidades y saberes tradicionales para proteger identidad y economías locales.
- Hábitat humano: Promover ciudades seguras y resilientes mediante soluciones basadas en la naturaleza, más espacios verdes y gestión del riesgo en vivienda y servicios urbanos.
- Soberanía y democratización energética: Fortalecer la resiliencia del sistema energético nacional y local, garantizando continuidad del servicio y reduciendo vulnerabilidades territoriales.
¿Cómo lograr estas metas?
Las prioridades nacionales son el marco; sin embargo, durante el proceso de actualización, varios sectores y territorios formularon metas y medidas para orientar la implementación, el seguimiento y la financiación de la acción adaptativa en el país. (ver el portafolio de medidas detalladas en el documento oficial, pág. 281).
Adicionalmente, la NDC 3.0 adopta el SIIVRA (Sistema Integrador de información sobre Vulnerabilidad Riesgo y Adaptación al Cambio Climático) como herramienta principal para medir el avance en resiliencia climática. (consulta: https://siivra.ideam.gov.co/)
Colombia reconoce que el cambio climático ya está generando impactos económicos, sociales, culturales y ecológicos, algunos de los cuales no pueden evitarse únicamente con medidas de adaptación.
La NDC 3.0 incorpora este componente para abordar:
- Daños en infraestructura, vivienda y medios de vida.
- Pérdidas no económicas como degradación de ecosistemas, afectación del patrimonio cultural y desplazamientos inducidos por el clima.
Esto implica que la política climática no solo debe prevenir, sino también anticipar, evaluar y gestionar impactos inevitables, especialmente en comunidades vulnerables.
La estrategia de Colombia busca:
- Integrar reducción del riesgo, adaptación y desarrollo resiliente.
- Fortalecer la capacidad de anticipación y recuperación ante crisis.
- Incorporar pérdidas y daños en la planificación sectorial y territorial.
Implicación territorial: pasar de una lógica reactiva a una lógica de gestión integral del riesgo climático.
Intervenciones prioritarias por sector e implicaciones territoriales
- Sector agropecuario: consolidar un Sistema Nacional de Evaluación de Daños y Pérdidas para el Sector Agropecuario, que integre herramientas tecnológicas, metodologías comunitarias y sistemas de vigilancia de sequías. Este sistema permitirá generar información relevante y de contexto, que permita tomar mejores decisiones.
- Sector ambiente: Implementar la Evaluación de Daños y Necesidades Ambientales pos-desastre (EDANA), especialmente en áreas protegidas y ecosistemas estratégicos (páramos, manglares, humedales, bosques secos, sabanas inundables).
La ampliación técnica de estas medidas se presenta en el Portafolio de Metas y Medidas de Adaptación y de Pérdidas y Daños (ver el portafolio de medidas detalladas en el documento oficial, pág. 281).
El sector agropecuario es uno de los más expuestos a los impactos del cambio climático y, al mismo tiempo, uno de los que más puede contribuir a la mitigación y adaptación. Por eso, Colombia ha estructurado una visión estratégica basada en cinco ejes sectoriales:
- Información sobre el cambio climático y gestión del riesgo para la toma de decisiones: Generar y dar acceso equitativo a la información climática útil para apoyar decisiones productivas y de adaptación en los territorios.
- Prácticas agropecuarias sostenibles: Promover prácticas agroecológicas y modelos de producción que integran conservación y productividad, permitiendo conservar produciendo y fortaleciendo las cadenas de valor locales que sustentan la bioeconomía rural.
- Resiliencia como estrategia frente a eventos climáticos extremos: Se han creado medidas para responder a emergencias y fortalecer la capacidad de las comunidades para reducir riesgos y adaptarse al cambio climático.
- Inversión y política para el desarrollo rural resiliente y bajo en carbono: formular políticas con enfoque climático y diferencial, y en el acceso a financiamiento climático y mercados inclusivos.
- Articulación institucional, investigación y fortalecimiento de capacidades: La investigación y la extensión acercan la ciencia y la tecnología a quienes producen alimentos.
Estas prioridades se pueden accionar con ideas concretas en diversos sectores agropecuarios como las siguientes:
- NAMA* de Ganadería Bovina Sostenible: transformar la producción ganadera hacia un modelo más eficiente y bajo en emisiones, combinando mejoras productivas con acciones de conservación y restauración en los predios ganaderos.
- NAMA de café de Colombia: proponer e implementar estrategias para la mitigación de Gases Efecto Invernadero generados en las etapas de producción, cosecha y poscosecha del café de Colombia a nivel de finca.
- NAMA de panela: incluye medidas en cultivo, procesamiento y manejo de subproductos para reducir emisiones: uso eficiente de fertilizantes, menos quemas y menor consumo energético en el cultivo; y sustitución de motores diésel por eléctricos, entre otros.
- Reducción de GEI en arroz con AMTEC 2.0 (Colombia): Busca disminuir emisiones de CH₄, N₂O y CO₂ en la producción de arroz mediante la adopción masiva del modelo AMTEC, que integra pronósticos climáticos, modelamiento de cultivos, agricultura de precisión y el sistema de riego MIRI para mejorar rendimientos, reducir costos y promover una producción más sostenible.
- Reducción de GEI en cacao (Theobroma cacao): promueve sistemas agroforestales (SAF) y la renovación y rehabilitación de cultivos para aumentar el almacenamiento de carbono y la captura de CO₂. Se proyectan 31.475 ha de renovación dentro de la meta nacional de expansión de cacao en SAF.
- Plantaciones forestales comerciales: busca fortalecer la cadena productiva forestal mediante el Plan Forestal Comercial (PFC), promoviendo producción sostenible de madera, mayor productividad y captura de GEI.
*Las Acciones de Mitigación Nacionalmente Apropiadas (NAMAs, por sus siglas en inglés) son políticas, regulaciones, programas u otro tipo de acciones que reducen las emisiones de Gases Efecto Invernadero de sus niveles tendenciales, y que, a su vez, contribuyen a alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible de los países que las implementan, que son principalmente países en desarrollo.
El sector ambiente se organiza en cuatro grandes ejes con implicaciones directas para los territorios:
Eje 1: Protección integral del Bioma Amazónico: Conservar y restaurar el Bioma Amazónico como activo estratégico para la estabilidad climática, hídrica y de biodiversidad del país. La Amazonía cumple funciones críticas de captura de carbono, regulación del ciclo del agua y conectividad ecológica Andes–Amazonía–Orinoquia.
Eje 2: Reducción de la deforestación y restauración de bosques: La meta nacional es reducir la deforestación a 50.000 ha/año en 2030 y restaurar 1 millón de hectáreas acumuladas a 2030, con una proporción de 80% de restauración pasiva y 20% de restauración activa.
Eje 3: Economía circular: Reducir emisiones aumentando eficiencia en producción y consumo de bienes y servicios, promoviendo el cierre de ciclos de materiales, la innovación tecnológica y nuevos modelos de negocio que hagan un uso eficiente de recursos. Para esto se propone implementar distritos térmicos urbanos, reducir el uso de sustancias agotadoras de ozono, y disminuir las pérdidas y desperdicios de alimentos.
Eje 4: Bioeconomía y transformación productiva: Impulsar la diversificación productiva del territorio mediante el uso responsable de la biodiversidad, la innovación basada en la naturaleza y el conocimiento local, con el fin de reducir la dependencia de actividades extractivas y generar valor agregado sostenible.
Este eje incluye el desarrollo de cadenas de valor basadas en biodiversidad, integración de saberes ancestrales y ciencia, sustitución de insumos fósiles por bioproductos y la creación de modelos productivos comunitarios sostenibles y económicamente viables.
Eje 5: Calidad del aire: Integrar la gestión del cambio climático con la mejora de la calidad del aire mediante la reducción de contaminantes climáticos de vida corta, especialmente carbono negro.
Eje 6: Biodiversidad como base de la resiliencia climática: La protección y restauración de la biodiversidad como base de la resiliencia climática, articulando el manejo integral del agua y la gestión del riesgo climático en ecosistemas terrestres, marinos, costeros e insulares. Prioriza la reducción de vulnerabilidades socioecológicas, la conservación de servicios ecosistémicos y la implementación de Soluciones Basadas en la Naturaleza.
El sector Comercio, Industria y Turismo orienta su contribución climática a fortalecer la competitividad empresarial bajo criterios de descarbonización y resiliencia, alineando productividad, innovación y sostenibilidad territorial. Para esto, define tres ejes:
Eje 1: Competitividad empresarial para la descarbonización: Transformar el aparato productivo hacia una economía baja en carbono. Para esto, prioriza una gestión eficiente de la energía y mejora de eficiencia energética, haciendo una transición hacia combustibles más limpios y Fuentes No Convencionales de Energía Renovable (FNCER). Así mismo, impulsa la incorporación de tecnologías limpias y modernización industrial para reducir las emisiones en subsectores estratégicos (cemento, fertilizantes, manufactura y turismo).
Eje 2: Logística y comercio sostenibles: Busca optimizar las cadenas de valor y la movilidad de mercancías mediante innovación, digitalización avanzada y tecnologías de bajas y cero emisiones para reducir la huella de carbono del sector. Incluye el desarrollo de un estudio para el diseño y validación de un corredor o centro logístico de cero emisiones, apalancamiento por empresas ancla y operadores estratégicos, que impulsen redes de valor y transporte de carga bajo en carbono en la industria. Esta visión se alinea con el Plan Nacional de Desarrollo, que promueve encadenamientos productivos sostenibles, eficiencia logística y adopción tecnológica, y con la Estrategia Climática 2050.
Eje 3: Adaptación para la competitividad y la resiliencia: Pretende fortalecer la capacidad de empresas y destinos turísticos para identificar y gestionar riesgos asociados a eventos climáticos extremos, mediante asistencia técnica, herramientas de gestión del riesgo hídrico y promoción de Soluciones Basadas en la Naturaleza y bioeconomía. Con ello, el sector Comercio, Industria y Turismo reafirma su compromiso de avanzar hacia un modelo productivo bajo en carbono, competitivo e inclusivo, aportando de manera integral a la NDC 3.0 y a la transformación sostenible de Colombia.
El sector Vivienda, Agua y Saneamiento Básico cumple un papel clave en la NDC 3.0 al reducir emisiones asociadas a residuos y aguas residuales, proteger el recurso hídrico y fortalecer la resiliencia urbana y rural frente al cambio climático. Su enfoque es territorial, con énfasis en municipios más vulnerables al desabastecimiento, inundaciones y riesgo no mitigable.
Eje 1: Gestión integral de residuos sólidos: Se orienta a consolidar medidas de economía circular mediante Tratamiento Mecánico Biológico (TMB), reciclaje y aprovechamiento energético del biogás, en línea con la estrategia Basura Cero.
Eje 2: Gestión de aguas residuales domésticas: Busca ampliar la cobertura y calidad del tratamiento, así como el aprovechamiento del biogás en Plantas de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR), integrando metas de mitigación con mejoras en saneamiento urbano y rural.
Eje 3: Gestión integral del recurso hídrico: Se centra en la protección de fuentes abastecedoras de acueductos, la recuperación de cuencas contaminadas e integrar la seguridad hídrica en la planificación regional y coordinar acciones con autoridades ambientales y prestadores de servicios.
Eje 4: Gestión del riesgo y adaptación sectorial: En el territorio, esto exige incorporar análisis de riesgo climático en proyectos de acueducto, alcantarillado y vivienda, y priorizar inversiones en zonas con alta vulnerabilidad.
Eje 5: Construcción sostenible: Pretende incorporar criterios de construcción sostenible en instrumentos de ordenamiento territorial, licenciamiento y programas de vivienda.
Eje 6: Adaptación territorial en vivienda y asentamientos: Priorizar reasentamientos cuando sean necesarios, intervenir vulnerabilidades existentes y asegurar que los nuevos desarrollos incorporen criterios de adaptación climática.
En Colombia, el Plan de Acción de Biodiversidad se considera como la hoja de ruta o instrumento a través del cual se establecen medidas y acciones que se deben implementar, y contiene los lineamientos para la conservación y uso sostenible de la biodiversidad.
El plan presentado en Cali en el marco de la COP16 contiene diferentes medidas asociadas a los sistemas alimentarios, entendiendo la relación entre conservar la biodiversidad, reconocer los servicios ecosistémicos asociados a la producción de alimentos, y producir alimentos regenerando y restaurando los paisajes agrícolas.
Esta conexión se hace explícita en la apuesta 2: “Impulso a la transición de los modelos productivos hacia la sostenibilidad, la revalorización de la biodiversidad y la distribución justa y equitativa de los beneficios.”. Esta apuesta busca que los sectores de desarrollo reconozcan y comprendan la importancia de la biodiversidad para su propio funcionamiento y prosperidad, integrándola en los procesos de sus actividades económicas, para su adecuada gestión y uso sostenible.
Esta apuesta se relaciona directamente con las siguientes metas:
Al 2030, Colombia contará con 5 millones de hectáreas reconvertidas a modelos productivos sostenibles y con procesos de restauración multifuncional que garanticen la recuperación de la funcionalidad de los ecosistemas y la dinamización de las economías territoriales
Al 2030, se aportará al 3% del PIB nacional y se generarán 522.000 empleos a través de modelos de economía de la biodiversidad que garanticen alternativas productivas sostenibles basadas en conocimiento e innovación tecnológica para generar valor agregado.
De las 30 metas definidas para el componente de adaptación del NDC del 2020, existen diversas metas relacionadas con sistemas alimentarios como son:
Agua y saneamiento básico:
Desarrollar acciones de protección y conservación en 24 cuencas abastecedoras de acueductos en los municipios susceptibles al desabastecimiento por temporada de bajas precipitaciones y temporada de lluvia.
Desarrollar acciones estructurales y no estructurales de gestión del riesgo para la adaptación al cambio climático en el 30% de los municipios priorizados por susceptibilidad al desabastecimiento por temporada seca y temporada de lluvias (2030).
Salud:
A 2030, se formularán acciones de adaptación en prevención de la enfermedad y promoción de la salud, que aporten a reducir los casos de enfermedades sensibles al clima en el 100% de las Entidades Territoriales en el sector salud, del nivel departamental, distrital y municipal de categoría 1, 2 y 3, y estarán implementadas en un 40% de éstas.
A 2030, el 40% de las Instituciones Prestadoras de Servicios de salud del sector público implementarán acciones de adaptación ante los posibles eventos asociados por variabilidad y cambio climático.
Agricultura y desarrollo rural
A 2030, el 40% de las Instituciones Prestadoras de Servicios de salud del sector público implementarán acciones de adaptación ante los posibles eventos asociados por variabilidad y cambio climático.
Incluir consideraciones de cambio climático en los instrumentos de planificación del sector agropecuario (PIGCCS) e implementaciones de acciones de adaptación. .
Diez (10) subsectores agropecuarios (arroz, maíz, papa, ganadería de carne, ganadería de leche, caña panelera, cacao, banano, café y caña de azúcar), contarán con capacidades mejoradas para adaptarse a la variabilidad climática y/o cambio climático.
Tres (3) regiones naturales del país con mayor potencial agropecuario (Andina, Caribe y Orinoquía) participando en las mesas técnicas agroclimáticas articuladas con la mesa nacional y, un (1) millón de productores recibiendo información agroclimática para facilitar la toma de decisiones en actividades agropecuarias
Ambiente
A 2030, el 40% de las Instituciones Prestadoras de Servicios de salud del sector público implementarán acciones de adaptación ante los posibles eventos asociados por variabilidad y cambio climático.
Incluir consideraciones de cambio climático en los instrumentos de planificación del sector agropecuario (PIGCCS) e implementaciones de acciones de adaptación. .
Diez (10) subsectores agropecuarios (arroz, maíz, papa, ganadería de carne, ganadería de leche, caña panelera, cacao, banano, café y caña de azúcar), contarán con capacidades mejoradas para adaptarse a la variabilidad climática y/o cambio climático.
Tres (3) regiones naturales del país con mayor potencial agropecuario (Andina, Caribe y Orinoquía) participando en las mesas técnicas agroclimáticas articuladas con la mesa nacional y, un (1) millón de productores recibiendo información agroclimática para facilitar la toma de decisiones en actividades agropecuarias
En términos de mitigación, Colombia se comprometió a: Emitir como máximo 169.44 millones de t de CO2 eq en 2030 (equivalente a una reducción del 51% de las emisiones respecto a la proyección de emisiones en 2030 en el escenario de referencia), iniciando un decrecimiento de las emisiones entre el 2027 y 2030 tendiente hacia la carbono-neutralidad a mediados del siglo. En este contexto propone 148 medidas, de las cuales 32 son de carácter nacional las cuales son lideradas por los ministerios, 89 de carácter subnacional lideradas por entidades territoriales y 24 medidas lideradas por empresas y tres medidas específicas para la reducción del carbono neutro. De estas medidas, muchas están asociadas a la seguridad alimentaria, el recurso hídrico, biodiversidad y servicios ecosistémicos así como a la salud, todas las cuales están relacionadas a los sistemas alimentarios. En la actualización de los NDCs se espera contar con medidas efectivas tanto en mitigación como en adaptación, más certeras y efectivas. Cabe destacar que parte de las metas es lograr que cada departamento cuente con un Plan Integral de Gestión de Cambio Climático Territorial (PIGCCT) actualizado con indicadores de implementación que sumen a las metas nacionales.
En Colombia, el Plan de Acción de Biodiversidad se considera como la hoja de ruta o instrumento a través del cual se establecen medidas y acciones que se deben implementar, y contiene los lineamientos para la conservación y uso sostenible de la biodiversidad.
El plan presentado en Cali en el marco de la COP16 contiene diferentes medidas asociadas a los sistemas alimentarios, entendiendo la relación entre conservar la biodiversidad, reconocer los servicios ecosistémicos asociados a la producción de alimentos, y producir alimentos regenerando y restaurando los paisajes agrícolas.
Esta conexión se hace explícita en la apuesta 2: “Impulso a la transición de los modelos productivos hacia la sostenibilidad, la revalorización de la biodiversidad y la distribución justa y equitativa de los beneficios.”. Esta apuesta busca que los sectores de desarrollo reconozcan y comprendan la importancia de la biodiversidad para su propio funcionamiento y prosperidad, integrándola en los procesos de sus actividades económicas, para su adecuada gestión y uso sostenible.
Esta apuesta se relaciona directamente con las siguientes metas:
Meta 2: Territorios con integridad ecosistémica y sistemas regenerativos.
Al 2030, Colombia contará con 5 millones de hectáreas reconvertidas a modelos productivos sostenibles y con procesos de restauración multifuncional que garanticen la recuperación de la funcionalidad de los ecosistemas y la dinamización de las economías territoriales
Meta 3: Potenciar la economía de la biodiversidad.
Al 2030, se aportará al 3% del PIB nacional y se generarán 522.000 empleos a través de modelos de economía de la biodiversidad que garanticen alternativas productivas sostenibles basadas en conocimiento e innovación tecnológica para generar valor agregado.
¿Qué implican estas actualizaciones para los departamentos?
Los territorios están llamados a actuar frente al Plan Nacional de Biodiversidad y a impulsar la economía desde un modelo resiliente y bajo en carbono, acorde con los NDCs. En cuanto a la actualización de los NDC´s, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible está invitando a los territorios a ser partícipes en el proceso durante el 2025, para lograr compromisos concertados e implementables.
Cabe destacar que la actualización de ambos instrumentos ha permitido reconocer que gran parte de las medidas tanto de biodiversidad como de cambio climático están asociadas a los sistemas alimentarios. En este contexto, los territorios deberán apuntar a las medidas más efectivas desde el sector AFOLU que le apunten a lograr tanto las metas de biodiversidad como de cambio climático, entendiendo que las mismas van a lograr transformar los sistemas alimentarios en potentes motores de desarrollo y equidad.